CSI Berlín

febrero 24, 2012 Deja un comentario

Ante la ley
Radar Libros. 19 de febrero de 2012
Por Ariel Magnus

Abogado defensor en Berlín desde hace casi veinte años, Ferdinand von Schirach (1964) se convirtió en uno de los debuts literarios más inesperados y bienvenidos de la literatura alemana. Premiado, elogiado y traducido a más de treinta idiomas, Crímenes (Salamandra) reúne una serie de relatos basados en los más de 700 casos que fueron pasando por sus manos, con una prosa seca que camina sobre la compasión antropológica y la crudeza gratuita, en busca de la comprensión de la naturaleza humana. En esta entrevista, habla de su posición frente a la Justicia, de la encumbrada figura de su abuelo dentro del nazismo, de su interés por personas en situaciones extremas, de lo cercana a cada uno que está la posibilidad de un crimen, de los clichés del policial literario y de la posibilidad de la literatura de acercarse más a la verdad que los expedientes.

El abogado penalista Ferdinand von Schirach es un hombre más bien parco. Cada página de sus cuentos policiales, casi todos basados en casos reales en los que él participó como defensor, daría para una historia en sí. Y cada una de las once historias, para una novela. Pero él prefirió atenerse a lo esencial. “No se necesita escribir mucho para caracterizar muy bien a una persona”, sentenció en alguna entrevista. También ahí suelen ser más largas las preguntas de los periodistas que sus respuestas, siempre precisas y en su mayor parte acotadas. Esta laconía se corresponde con cómo entiende él su rol de abogado defensor en causas penales, oficio que ejerce en Berlín hace ya casi veinte años: como el de un observador. Por eso no le gustaría ser juez, ha repetido cada vez que le preguntaron, pues eso implicaría emitir juicios, tener que decidir. “Mi postura es la de un espectador interesado, ‘participación contenida’ lo llamaba Schopenhauer.”

¿La literatura se ha convertido entonces en una sala de juicio, donde también puede asumir el rol de fiscal o de juez? –es una de las preguntas enviadas por mail.

–Como fiscal hay que juzgar. Uno debe estar seguro de lo que está bien y lo que está mal, no puede dudar mucho. Y tiene que estar dispuesto a trabajar en un organismo grande con jerarquías cansadoras. Nada de eso es para mí. No me gusta juzgar, prefiero observar.

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Categorías:Notas

De asesina a escritora y mormona practicante

febrero 17, 2012 Deja un comentario

Ñ. 16 de febrero de 2012
Por Victor M. Amela

Anne Perry: de niña asesina a escritora famosa, sin culpa
A los 13 años, ella y una amiga le dieron 45 ladrillazos a la madre de la amiga.

Anne Perry no ha vuelto a matar. Lo hizo cuando tenía trece años y se llamaba Juliet. Había emigrado a Nueva Zelanda con su familia, y allí trabó amistad con otra niña, Pauline. Los padres de Juliet se separaron, y las niñas soñaron con regresar juntas a Londres con el padre de Juliet: ¡ellas querían estar siempre juntas, no separarse por nada del mundo! Pero la madre de Pauline era un obstáculo… Así que salieron al campo a pasear con ella y la golpearon 45 veces en la cabeza con un ladrillo, hasta matarla.

Detenidas y condenadas, las liberaron un lustro después bajo la condición de que no volvieran a verse. Anne Perry, ahora, sólo mata en sus novelas.

La escritora hoy tiene 73 años y lleva vendidos 25 millones de ejemplares. Su género es, siempre, la novela negra. Nació en Londres y ahora vive en un pueblecito costero de las Tierras Altas de Escocia. Es mormona practicante.

Entre sus (muchos) libros están Asesino en la oscuridad, Luto riguroso y Falsa inocencia.

¿Desde cuándo se llama Anne Perry?

Desde los 21 años.

Un seudónimo para borrar el pasado…

El pasado es el pasado.

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La vida en 140 caracteres. Twitter pone en jaque la teoría de autor.

febrero 9, 2012 Deja un comentario

Ñ. 8 de febrero de 2012.
Por Anne Trubek

© The New York Times, 2012. Traducción de Joaquín Ibarburu

Twitter o el reino del escritor-personaje.

La mercadotecnia editorial anima a los escritores a codearse con los lectores en las redes sociales con la esperanza de vender más libros. Cómo modifica esto la idea de autor, se pregunta este artículo.

El concepto de “autor” ha sido desde el siglo XIX algo como esto: un joven que en su buhardilla escribe furiosamente, arruga papeles y los lanza al suelo, que pierde la noción del tiempo, a quien no le preocupa el público y está obsesionado con su propia imaginación. Es distante, esquivo; un hombre al que sólo se conoce por su escritura y la foto que aparece en el libro.

Los propios escritores han contribuido a ese mito al pedir a los lectores que se mantengan a distancia de los autores, que deben seguir siendo enigmáticos. W. B. Yeats señaló que el poeta “no es nunca el manojo de accidente e incoherencia que se sienta a desayunar.” T. S. Eliot sostuvo que “el progreso de un artista es (…) una continua extinción de la personalidad”; hay que olvidarse de llegar a conocer la figura que está detrás de las palabras: “La crítica honesta y la apreciación sensible no están dirigidas al poeta sino a la poesía.” En su página de Facebook –que creó su editorial–, Jeffrey Eugenides expresó hace poco sentimientos similares. En “Una nota de Jeffrey Eugenides a los lectores”, describió su alegría al conocerlos, pero concluyó que no sabe si volverá a subir algo a la página: “Me parece mejor que los lectores no se comuniquen de manera demasiado directa con un autor porque éste, por más extraño que resulte, es irrelevante.” Pero los lectores no siguen el consejo de Eugenides, como tampoco lo hacen muchos escritores. ¿Por qué? Porque las editoriales impulsan a los autores a codearse con los lectores en Twitter y Facebook con la esperanza de que vendan muchos ejemplares. Pero hay otra razón: muchos autores hacen caso omiso de la pretensión de una distancia hermética y nunca aceptaron una idea específica sobre qué significa ser un escritor. Con la era digital llegaron nuevos conceptos de autor, y esos cambios pueden ser inesperadamente saludables, tanto para los autores como para los lectores.

Salman Rushdie me dijo que le gusta Twitter porque “nos permite jugar, tener idea de lo que le pasa a mucha gente por la cabeza en cualquier momento.” Ha escrito más de mil tweets –“OK: el filisteísmo (destruir libros porque no se les da importancia) no es fascismo (destruir libros porque se les DA importancia). Pero ambos destruyen libros”–, y hay más de 150.000 personas que los siguen.

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Otra que Dr. House

enero 10, 2012 1 Comentario

Retrato de vidas singulares
lanacion.com.ar -  6 de enero de 2012

En Los ojos de la mente, el neurólogo y escritor inglés Oliver Sacks vuelve a sorprender con el relato de extraordinarios casos médicos.

Cuando el poeta W. H. Auden comentó el primer libro de Oliver Sacks, Migraña, encontró una clave en una cita de Novalis: “Cada enfermedad es un problema musical, y cada cura, una solución musical”. Al poco tiempo, en una carta, Sacks le dijo a Auden -también hijo de un doctor- que sí, que “su percepción médica es una percepción musical. Diagnostico por medio de una sensación de discordancia, o por medio de alguna peculiaridad en la armonía”. Donde mejor se ve el sentido musical de Oliver Sacks (Londres, 1933) es en su don para saber dónde empezar y dónde terminar un relato. Los libros de este neurólogo no están hechos sino de historias clínicas, parciales, recortadas, más optimistas que pesimistas, en las que los dos primeros términos -historia y clínica- tienen igual peso específico: “Para devolver al ser humano al centro de la escena debemos convertir cada caso en una narración”. En una oportunidad, Peter Brook -que adaptó para el teatro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero – comparó a Sacks con Dickens y Chéjov.

Sacks oyó las primeras historias de boca de los pacientes de su padre, a quien acompañaba en las rondas diurnas, y su caso es tan sorprendente como el de sus pacientes: se hizo escritor trabajando para otros y gracias a esos otros, que condescendieron a que publicara sus historias personales. Sacks sostenía que, al escribir sobre otros, Auden estaba describiendo algo profundo y elemental de sí mismo, y cuando Sacks escribe sobre sí mismo -en el capítulo más extenso y cautivante de Los ojos de la mente – parece que estuviera escribiendo sobre otro. Su actitud sobria, medida y estable le cede el lugar a un paciente -Sacks tiene un melanoma ocular- que pierde la paciencia y vive con un terror del que uno hubiera pensado que su profesión de médico y escritor lo habrían librado. Esa disparidad se da también

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Oliver Sacks. Los ojos de la mente

Ed. Anagrama. 288 páginas

 

Yendo de la cama al living

enero 10, 2012 Deja un comentario

Ñ. 2 de enero de 2012
Por Javier Perez Martinez

Una trama disparatada y provocadora
“Los Living” de Martín Caparrós atraviesa la historia argentina reciente a través de la vida de su protagonista, Nito, nacido el día en que muere Perón y convertido en un Predicador fascinado por los muertos.

LOS LIVING. Una exploración trágica y divertida sobre la muerte.

LOS LIVING. Una exploración trágica y divertida sobre la muerte.

Es evidente que a Martín Caparrós le preocupa la forma. Una estructura narrativa que genera desconcierto pero potencia el relato. En algunas de sus crónicas, por ejemplo, rompe la linealidad con inserciones de textos ajenos (puede ser un poema, una nota). En el caso de Los living, ganadora del Premio Herralde de Novela 2011, ese rompimiento antecede (y complementa) el relato que construye la trama como parte de un ambicioso tejido narrativo. Un juego temporal en el que arroba con humor la pesadez de la melancolía y en el que dos relatos al parecer complementarios, ambos con el mismo protagonista pero en distintos momentos y posiciones, confluyen paralelos aunque con voces y tiempos narrativos diferentes hasta que coinciden y acaban por fundirse.

Caparrós empieza desconcertando, pero a la vez situando al lector en el tema de su “farsa trágica”: los muertos. “Sabe, en este caso, sin ir más lejos, que si le dijera convencer a todos esos muertos, Carpanta lo llamaría delirante, infradotado o quizá rastacuero porque los muertos –él lo sabe, cualquiera lo sabe– son los sujetos más increíblemente testarudos: que nadie es más difícil de convencer que un muerto”. Puro desconcierto. Aparente sinsentido. Una ruptura disparatada y provocadora. Así es esta especie de capitulación alternativa (titulada con un ML más una numeración sucesiva) que se intercala con una identidad tipográfica propia –el empleo de cursivas– y una carencia de indexación. Algo así como escenas fantasma que buscan su acomodo en la línea argumental hasta que por fin se alcanzan. Caparrós emplea la tercera persona para que el narrador pueda analizar en estos apartados, distanciada pero juiciosamente, incluso los pensamientos que el protagonista es incapaz de manifestar. Y todo en un presente distinto al de la narración principal, que se hilvana a partir de un largo flashback .

El protagonista de Los living –ese término para designar la sala de estar pero que al mismo tiempo parece guiño hilarante a la condición zombi– es el pequeño Nito, a quien el autor de Contra el cambio somete a un nacimiento minimizado. “Esa mañana, mientras yo nacía, se murió Juan Perón, y todos querían mostrar a quién sabe quién que nada más podía importarles”. Esa mañana era la del 1° de julio de 1974.

Caparrós, encima, bautiza a Nito (en realidad uno de esos sobrenombres que suelen imponerse por costumbre hipocorística) como el general que gobernaba la Argentina. “Bobby me contó que mi padre me había puesto Juan Domingo como un chiste torcido, su forma de celebrar que aquel día la Argentina se había ‘librado del tirano’: como quien dice ahora Juan Domingo es otro”.

Nito relata su propio tránsito de la infancia a la adolescencia con una ingenuidad impostada que desde su presente como narrador apostilla ese pasado infantil salpicándolo de reflexiones. “Los verdaderos inteligentes son los que disimulan. Los que parecen inteligentes son los tontos pretenciosos que tratan de mostrar lo que no tienen”. O bien: “Crecer –pensé cuando, por suerte, podía creer que ya había crecido– es un despojo intolerable: un camino que se estrecha y se estrecha hasta que al fin uno no pasa, se atora, queda ahí”.

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Ed. Anagrama. 432 páginas.
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Narrativa después de diez años: Liliana Heker

enero 10, 2012 Deja un comentario

La luz de lo fugaz
lanacion.com.ar – 6 de enero de 2012
Por Laura Cardona 

Después de diez años, Liliana Heker vuelve al cuento con siete relatos que, con prosa precisa, destilan humor, ingenio y ternura

La muerte de Dios , el nuevo libro de relatos de Liliana Heker, pone fin a diez años de silencio, una desmesurada página en blanco que le impidió escribir narrativa. La ausencia de la pasión por escribir -pero no del oficio- que signó este período encuentra su principal causa en el apasionado trabajo desplegado en sus talleres de escritura, actividad que inició en 1978 y que sin duda terminó por afectar su energía creadora. Cuando se lidia diariamente con textos y procesos creativos ajenos se corre el riesgo de perjudicar la propia inventiva.

Algo parecido le sucede a Remus, el protagonista de “Concurso”, uno de los siete relatos que componen La muerte de Dios, donde se afirma sin inocencia: “Era eso, esa ferocidad para juzgarse en relación con algo que él concebía alto y bello, o el hartazgo ante tanta palabra escrita para nada, lo que hacía años le impedía escribir una sola página y tal vez lo autorizaba a ser implacable con sus semejantes”. Escritor que desde hace tiempo languidece sin escribir y que, al haber “perdido la confianza en sus propias palabras”, dedica parte de su tiempo a integrar jurados de concursos literarios, Remus es convocado como único jurado para el certamen literario organizado por una entidad bancaria de una ciudad costera.

Acepta, atraído sobre todo por la perspectiva de pasar tres días junto al mar, sin imaginar que, entre otras cosas que le sucederán durante la ceremonia de entrega del premio, tendrá “unas ganas locas de reírse, y también de escribir sobre esto, porque de pronto el mundo volvía a ser un lugar absurdo y sorprendente, puesto ahí, antes sus ojos, para que él lo contara, ¿cuánto hacía que no tenía esa sensación maravillosa?”. Esta “sensación maravillosa”, la experiencia de recuperar la intensidad del deseo o su búsqueda es uno de los temas que insiste en varios relatos, indisociables, por otra parte, de la experiencia de la propia Heker. Así sucede en “De la voluntad y sus tribulaciones”, el último de los cuentos que por su extensión podría considerarse una nouvelle -igual que el primero, el que da nombre al libro-. Vica, una consagrada escenógrafa, va en taxi camino a recibir el Premio Trayectoria de Escenografía y tiene de pronto una experiencia iluminadora que, como la magdalena de Proust, la pone en contacto con los “chorros de alegría” que siempre la atravesaron, la empujaron y que ahora, a los sesenta y pico, parecen menguar y casi extinguirse. Sin importarle el premio, deja el taxi y se dirige a la casa de su infancia convertida ahora en pensión. Y allí decide instalarse, como huésped, para intentar reencontrar esas sensaciones casi perdidas que a los trece años explotaban sin filtro y averiguar “en qué consiste el trabajo de los años”. Los grandes motores de Vica a lo largo de su vida han sido la esperanza, la posibilidad del cambio y sobre todo una gran voluntad. Esta energía que ha perdido y busca es la que desborda a Mariana, la protagonista de “La muerte de Dios” que no casualmente tiene trece años. Personaje familiar en la narrativa de Heker, junto con su hermana Lucía han protagonizado varios cuentos de libros anteriores: “Berkeley o Marina del universo”, “Retrato de un genio” y “La crueldad de la vida”.

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Liliana Heker. La muerte de dios

Ed. Alfaguara. 208 páginas

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De dioses, magos, monstruos y titanes: las aventuras de Rick Riordan

enero 10, 2012 2 comentarios

REPORTAJE: CÓMIC
Los dioses de la Antigüedad viven en el vecindario.

Elpais.com – 30 de diciembre de 2011
Por Elisa Silió

Viñeta del cómic El ladrón del rayo, adaptado por Robert Venditti e ilustrado por Attila Futaki y José Villarrubia.-

El estadounidense Rick Riordan, el sexto autor con mayor número de ventras en 2010, da el salto al Egipto de los faraones con La pirámide roja. En paralelo, el exprofesor arrasa con una serie de mitología griega anclada en el siglo XXI.

Cuando uno termina La pirámide roja, de Rick Riordan, acaba extenuado. Ha recorrido a salto de mata Londres, París, Luxor o Nuevo México y con el terror de ser perseguido por magos, dioses y monstruos egipcios. De paso aprende que en el lado oriental del Nilo vivían los vivos y en el otro, los muertos; que la reina-faraón Hatshepsut usaba una barba postiza para enfatizar su poder, o que debajo del aeropuerto de El Cairo están las ruinas de Heliópolis. “Las momias, las pirámides y los jeroglíficos fascinan a los jóvenes lectores. Sus mitos son tan interesantes como los griegos, pero no son tan conocidos. Eso me motivó a escribir”, explica por correo electrónico Riordan (San Antonio, Tejas, 1964).

De esta primera parte de la trilogía The Kane Chronicles se han vendido ya cerca de 2 millones de ejemplares en Estados Unidos. La segunda (que Montena publicará en español a finales de marzo) ha puesto allí, en sus calles, más de dos millones. Y le han llovido los reconocimientos: Mejor Libro de 2010 del School Library Journal o el Children’s Choice Book Awards 2011. En estos momentos La pirámide y El hijo de Neptuno se cuentan entre los libros más vendidos de la lista de The New York Times.

¿La clave del superventas? “Humor, acción, misterio y magia con personajes empáticos. El joven siempre necesita una razón para pasar la página”. Riordan enseñó Inglés e Historia durante 15 años en San Francisco y San Antonio, y no ha perdido el didactismo: “¡Me siento profesor con millones de alumnos! Quiero que se diviertan y, de paso, introducirles en las emocionantes leyendas, animándoles a indagar más”. En su caso particular se enganchó con El señor de los anillos.

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Rick Riordan. La pirámide roja


Ed montena. 480 páginas.

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Rick Riordan. El ladrón del rayo

Ed. Salamandra. 285 páginas.

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Rick Riordan. El mar de los monstruos


Ed. Salamndra. 253 páginas

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Rick Riordan. La maldición del titán.


Ed. Salamandra. 288 páginas

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Rick Riordan. El último héroe del olimpo


Ed. Salamandra. 346 páginas

De liviano, nada

enero 10, 2012 1 Comentario

Jeanmaire, novelista argentino y rey de París.
Ñ. 5 de enero de 2012

Su novela “Más liviano que el aire”, que fue premio Clarín de Novela en 2009, recibe excelentes críticas en Francia.

Por Susana Reinoso


LA EDICIÓN FRANCESA. DESTACAN QUE, MÁS QUE SER AIRE LIVIANO, EL CLIMA DE LA NOVELA LLEGA A ASFIXIAR.

Federico Jeanmaire conquistó el corazón de los franceses con un libro que finge ser Más liviano que el aire, pero en realidad es una novela profunda sobre la incomunicación, la soledad, la decadencia, el poder y la violencia que caracteriza a la sociedad contemporánea.

La novela del narrador argentino cosecha elgios en los más prestigiosos medios galos y revistas literarias. Jeanmaire lo acepta con la misma sencillez que exhibió cuando con este libro ganó el Premio Clarín de Novela en 2009.

Más liviano que el aire es una historia asfixiante en la que una anciana de 93 años toma de rehén a un ratero de 14 que intenta asaltarla y lo encierra en el baño de su departamento, sometiéndolo durante cuatro días al monólogo de su vida, triste y vacía.

Le Nouvel Observateur dice que “raramente el drama de la soledad ha sido descrito mejor que en este cara a cara invisible entre la virtud y el vicio. Y más: “la novela pide prestado del teatro clásico su monólogo exasperado y del thriller moderno su suspenso jadeante. Su epílogo, que asfixia, es de una potencia excepcional”.

En Livres Hebdo, la crítica destaca que su gran mérito es “no caricaturizar a su protagonista” y destaca el trazo preciso del autor para pintar “a esa vieja de 93 años”, sorda a otra historia que no sea la propia.

Para la reconocida revista Les Inrockuptibles , “con este monólogo asfixiante, el argentino Federico Jeanmaire firma un thriller de una perversión ultrarrefinada. Sobre el hilo, oscilando constantemente entre el humor y la locura, la novela lleva un título engañoso.

Más liviano que el aire es una puerta cerrada que asfixia (…). Todo es asunto de contrastes en este libro, metáfora de lo argentino dual, casi esquizofrénico, o la miseria que bordea el lujo”.

Según París Match , “Jeanmaire nos ofrece una puerta cerrada asombrosa y apasionante, un relato conmovedor” y para Lire el libro es completamente “iconoclasta e inclasificable; una puerta cerrada que tiene la conjuración y el teatro de lo absurdo… Como Sheherazade, ella no dejará de hablar para rechazar a la muerte y el lector cierra este libro tragicómico diciéndose que la verdadera presa es una vieja emparedada en su cárcel mental”.

Sólo en el sitio Les influences la crítica es un poquito más antipática al definir al libro como “intratable”, si bien luego se rinde al hechizo de la trama y la escritura al decir que Jeanmaire “firma un texto que asombra, donde le disputa absurdo a la gravedad”.

Sorteando obstáculos en el Mundo de la Magia

diciembre 28, 2011 Deja un comentario

Una fantasía exuberante
ADN. 23 de diciembre de 2011
Por Felipe Fernández

Una cita con la novela

diciembre 28, 2011 1 Comentario

Ñ. 26 de diciebre de 2011.
Por Ivanna Soto

Carolina Aguirre: “La escritura online se parece más a la cinematográfica que a la literaria”

Luego del éxito de Ciega a Citas, esta bloguera, guionista y escritora presenta su primera novela: El efecto Noemí. “Me gusta que mis personajes nunca aprendan nada”, dijo.

Carolina Aguirre nunca sospechó que hace 20 años, las ganas de recibir un mono como regalo de cumpleaños iban a llevarla a hacer lo que más le gusta en la vida: escribir. Pero no porque alguna vez haya escrito sobre monos, sino porque su propio autodescubrimiento como “ser anormal” (la mayoría de las nenas de siete años piden Barbies, no monos), la llevó a una tipificación casi compulsiva de las mujeres marginales. Así nació Bestiaria -su primer blog-, una versión online de los bestiarios medievales que compendia a criaturas femeninas de distinta índole, y que luego se tradujo en su primer libro homónimo. Ahora, Aguirre, que saltó a la fama a través de su doppelgänger Lucía González a partir de su blogonovela ficcionada Ciega a citas -que fue de la Web al libro, y de ahí a la TV-, presenta su primera novela: El efecto Noemí.

Como dirá más adelante, su escritura es fruto de su formación como guionista. “Si yo hoy no escribiera ningún guión más, igual seguiría siendo guionista”, afirma. Así, con ayuda de las escaletas, escribió una novela fiel a su estilo, pese a que en esta historia el protagonista es un hombre. Boris, de 59 años, que después de 30 de casado deja a su esposa Noemí porque ya no la aguanta más. Pero no sólo eso. La deja para tener la vida que siempre quiso: sexo sin compromiso, salidas, novias, filos, prostitutas, amigos, cigarrillo ilimitado, exceso de grasa y ausencia de horarios. Pero cuando la deja se da cuenta de que no es tan fácil, porque desde que se va de su casa, no puede volver a dormir. Y dormir, entonces, vale más que todos los placeres del mundo.

En el mismo bar donde escribe la mayoría de sus relatos para alejarse de los ruidos hogareños, Carolina Aguirre charló con Ñ digital sobre su nueva novela, la primera que escribe sin el feedback diario de sus lectores.

-En “El efecto Noemí” describís el mundo de un personaje masculino. ¿Por qué tomaste a un hombre como protagonista después de venir de relatos protagonizados por mujeres?
-Tomé la decisión de contarlo como un hombre porque era más eficaz para la historia. Me parecía más interesante si el relato se enfocaba desde el punto de vista del que dejaba, del que se iba, del que tenía las fantasías; pero si hubiese sido más interesante contarlo desde el punto de vista de ella, lo hubiese hecho.

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El efecto Noemí. Carolina Aguirre.


Aguilar. 248 páginas.

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